• Yvonne Melina

¿Cómo aprovechar las actividades de fin de año para desarrollar el potencial de sus colaboradores?

Diciembre ya está a la vuelta de la esquina y con ella la idea implícita de hacer la novena, comer buñuelos y natilla. De hecho esta costumbre colombiana para las áreas de talento humano y bienestar, es una buena oportunidad para que los colaboradores compartan y fortalezcan los vínculos sociales entre sí.





Sin embargo la novena no es la única oportunidad, pues a pesar que durante

noviembre y diciembre la mayoría de empresas revisan los objetivos trazados en y los resultados alcanzados, al tiempo que se hace una planificación estratégica del siguiente año, esta época es ideal para reforzar la cultura, la empatía entre las personas y aumentar su sentido de pertenencia hacia la organización.







Veamos algo muy común que pasa por estas épocas, muchas organizaciones asumen altos costos al organizar fiestas de fin de año para sus colaboradores invirtiendo en altas sumas de dinero en comida, música y trago, no estoy diciendo que esté mal hacerlo, pero vale la pena revisar la intención con la que se hacen estas actividades, pues en la mayoría de los casos al final del cuento esa clase de eventos no tiene mayor trascendencia y queda grabado en la mente de los asistentes sólo como "Una buena rumba con la gente del trabajo"



¿Y entonces esa platica invertida se perdió?


¿Qué pasaría si las actividades de fin de año tuvieran unos objetivos adicionales a la diversión e integración ?


¿Qué tal si la gerencia, junto con las áreas de talento humano fueran un poco más estratégicas y orientaran estas actividades para que sus equipos se reconectarán con el propósito o razón de ser de la organización?


Esto sería fantástico, pues apuntaría a entender y solucionar uno de los constantes dolores de cabeza de la gestión de talento humano, que es la falta de motivación de las personas.


Pues según un estudio realizado por la consultora Gallup en 2012 sólo el 87% de la fuerza laboral en el mundo, es feliz en el trabajo. Han pasado siete años y el avance es mínimo. Lo cual indica que la mayoría de personas van a trabajar con el propósito de pagar cuentas, olvidando complemente la oportunidad de servir a través de sus talentos y habilidades.




Por otro lado, valdría la pena que las organizaciones abrieran el espacio para reflexionar sobre las lecciones aprendidas durante el año y a través del reconocimiento de la labor de todos se fortaleciera el compañerismo, la empatía, la confianza entre los colaboradores.






En definitiva uno de los grandes retos que las organizaciones tienen en sus manos, fidelizar a su cliente interno, el cual es diverso y multicultural debido a la integración de nuevas generación y a la globalización por lo que resulta muy valioso conocer las diferentes motivaciones a nivel personal y profesional.


Clientes internos exigentes, razón por la cual las organizaciones deben generar valor constantemente y en este caso con actividades de fin de año que los divierta y genere emociones positivas, pero también que los inspire, que les ayude a desarrollar su potencial y le ofrezca herramientas para tener una mejor calidad de vida.


Pues sólo de esta manera lograrán mover fibras y harán que una vez los colaboradores finalicen la actividad de fin de año, y recuerden ese momento se sientan muy agradecidos y orgullosos de trabajar en esa organización.

Una organización consciente y percibida por su equipo como empática, pues al final de cuentas se preocupa genuinamente por el desarrollo personal y profesional de los "seres humanos" que trabajan allí.


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